¿De qué depende una adecuada adquisición de la lectoescritura? Este complejo proceso, que comienza con el lenguaje oral, requiere del desarrollo previo de sus tres conciencias implícitas: léxica, silábica y fonémica.
La conciencia fonológica es "la capacidad metalingüística o de reflexión sobre el lenguaje que se desarrolla progresivamente durante los primeros años de vida, desde la toma de conciencia de las unidades más grandes y concretas del habla, las palabras y sílabas, hasta las más pequeñas y abstractas, que corresponden a los fonemas” (Villalón, 2008).
El desarrollo de esta conciencia implica, por tanto, adquirir las capacidades y habilidades fonológicas a través de un proceso de trabajo oral a lo largo de toda la etapa de Educación Infantil, abordando sus tres conciencias implícitas: léxica, silábica y fonémica o, lo que es lo mismo, identificación y aprendizaje de palabras, sílabas y fonemas. El grado de adquisición de las mismas determinará un mayor éxito en el proceso lectoescritor.
La importancia que tiene para la adquisición de la lectura y la escritura el desarrollo de la conciencia fonológica es un hecho más que avalado por la neuroeducación, de igual manera, “el déficit en esta habilidad se relaciona con las dificultades en el aprendizaje de la lectura y escritura” (Kudo, Lussier y Swanson, 2015).
Dada esta importancia, para lograr un adecuado aprendizaje de la lectoescritura, independientemente de la metodología de aprendizaje por la que optemos, tendremos que trabajar con nuestro alumnado el desarrollo de la conciencia fonológica de forma paralela, complementaria y simultánea. Además, abordaremos otros prerrequisitos como son la memoria auditiva o el desarrollo de las funciones ejecutivas, aspectos clave que van a contribuir al proceso lectoescritor.
El trabajo de la conciencia léxica (palabras) debe partir desde las frases, siendo un buen punto de partida el momento de leer o contar cuentos y utilizar frases que aparezcan en ellos. Así, entienden con más facilidad que las frases están compuestas por elementos independientes.
Para que nuestros niños y niñas desarrollen la habilidad de identificar, segmentar y manipular los elementos que conforman una frase, les podemos sugerir juegos divertidos como: dar palmadas, saltos, pegar gomets o realizar algún gesto para cada una de las palabras de una frase, por ejemplo “El pato come pan”.
Para la adquisición de la conciencia silábica (sílabas), partimos de palabras. Estas palabras pueden estar relacionadas con alguna temática y/o campo semántico que estemos trabajando en nuestras SdA, (profesiones, animales, alimentos, etc.) o partir de algún centro de interés o problema que resulte significativo para nuestro alumnado. De igual modo que en el apartado anterior, podemos recurrir a infinidad de juegos y actividades para que los niños y las niñas dividan las palabras en sílabas y las cuantifiquen. Por ejemplo: gato -> ga - to.
El desarrollo de la conciencia fonémica (fonemas) y su trabajo en el aula no dista mucho de las anteriores conciencias y, al igual que ellas, se puede intercalar e integrar fácilmente con nuestro trabajo diario en clase. Resulta muy adecuado partir, por ejemplo, de nuestros nombres en la asamblea, de la grafía que estemos trabajando, etc. La habilidad que pretendemos entrenar en este caso os permitirá mejorar en la asociación fonema-grafema o sonido-grafía/letra.n Nos apoyaremos siempre en lo auditivo (sonido), en lo visual (boquita- articulema) y en lo gestual (LSE).
Como comentamos anteriormente, la evidencia científica señala que un adecuado desarrollo de estas habilidades metalingüísticas marcará una correcta y positiva adquisición del proceso de lectoescritura. Sin ir más lejos, podemos deducir que si un niño aprende a dividir mediante palmadas las palabras que conforman una frase, así como las sílabas y los sonidos que forman una palabra evitaremos dificultades de aprendizaje y errores muy comunes que pueden aparecer en el alumnado en edades posteriores, como pueden ser el escribir palabras juntas dentro de una misma frase. Del mismo modo, todo este proceso mejorará en nuestro grupo las habilidades comunicativas favoreciendo así su proceso de socialización.
Por último, debemos tener en cuenta que el trabajo de la conciencia fonológica va a facilitar la adquisición del proceso lectoescritor (codificación y decodificación), el desarrollo del lenguaje oral y la prevención de posibles futuras dificultades de aprendizaje, en palabras de Defior y Tudela, 1994 “el entrenamiento de la conciencia fonológica mejora las habilidades de lectura y escritura”.
La importancia que tiene para la adquisición de la lectura y escritura el desarrollo de la conciencia fonológica es un hecho más que avalado por la neuroeducación, de igual manera “el déficit en esta habilidad se relaciona con las dificultades en el aprendizaje de la lectura y escritura” (Kudo, Lussier y Swanson, 2015).